


Esta saga se ha convertido en la más exitosa de la literatura universal en los últimos años.
Los pilares que argumentan esta saga de tres libros son sus protagonistas:
Blomquist es un periodista cuarentón que destapa escándalos que afectan a empresas o al propio estado sueco y además es un conquistador que tiene su cama siempre ocupada con diferentes mujeres.
Lisbeth Salander es el prototipo de mujer antihéroe pues es bajita, muy delgada, tatuada y conflictiva pero suple sus capacidades físicas con su capacidad mentales y su manejo con elementos informativos con los que puede investigar y encontrar la solución a los múltiples casos que investiga e incluso le sirve para salir de sus propios conflictos con el Estado y gracias a ella tiene una economía más que resuelta.
A parte de estos dos protagonistas, estos libros enganchan con sus tramas llenas de interés pero que siempre dejan cosas abiertas para el siguiente libro y así resulta muy adictiva. Incluso el final de la trilogía podría quedar abierto a un cuarto. Lástima que Larsson murió al poco de entregar la última novela de la trilogía.
En las tramas alterna historias familiares, de empresas e incluso tramas que afectan a las entrañas del estado Sueco y que hacen muy interesante el desenlace.
Otro de los elementos a favor que tienen estos libros es que son de fácil leer lo que hace que te los leas en pocos días y de tirón y que por tratarse de novelas negras siempre están con la mente despierta para intentar atar cabos y retener detalles que pueden ser muy importantes para no perder el hilo de la trama.
En definitiva combina todos los factores para una buena novela negra: acción, asesinatos, buenos argumentos, sexo explicito y muchos más alicientes.
Los pilares que argumentan esta saga de tres libros son sus protagonistas:
Blomquist es un periodista cuarentón que destapa escándalos que afectan a empresas o al propio estado sueco y además es un conquistador que tiene su cama siempre ocupada con diferentes mujeres.
Lisbeth Salander es el prototipo de mujer antihéroe pues es bajita, muy delgada, tatuada y conflictiva pero suple sus capacidades físicas con su capacidad mentales y su manejo con elementos informativos con los que puede investigar y encontrar la solución a los múltiples casos que investiga e incluso le sirve para salir de sus propios conflictos con el Estado y gracias a ella tiene una economía más que resuelta.
A parte de estos dos protagonistas, estos libros enganchan con sus tramas llenas de interés pero que siempre dejan cosas abiertas para el siguiente libro y así resulta muy adictiva. Incluso el final de la trilogía podría quedar abierto a un cuarto. Lástima que Larsson murió al poco de entregar la última novela de la trilogía.
En las tramas alterna historias familiares, de empresas e incluso tramas que afectan a las entrañas del estado Sueco y que hacen muy interesante el desenlace.
Otro de los elementos a favor que tienen estos libros es que son de fácil leer lo que hace que te los leas en pocos días y de tirón y que por tratarse de novelas negras siempre están con la mente despierta para intentar atar cabos y retener detalles que pueden ser muy importantes para no perder el hilo de la trama.
En definitiva combina todos los factores para una buena novela negra: acción, asesinatos, buenos argumentos, sexo explicito y muchos más alicientes.
Un guiño para los lectores: La agente Figuerola que aparece en el tercer libro se llama Monica en castellano pero en catalán se llama...Rosa.
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